martes, 3 de enero de 2017



Jornada de convivencia

Este año los santaneros, entre Adviento y Navidad, hemos vivido una experiencia muy gratificante.
Nuestro párroco nos trasladó, al grupo de Cáritas Parroquial, lo conveniente que sería tener una jornada de convivencia entre las personas que conformamos ese grupo, los voluntarios de Cáritas Diocesana que realizan su labor en la parroquia y los usuarios o beneficiarios de nuestra organización.

Pensamos en juntarnos un domingo, después de la misa de mediodía, en el patio de las antiguas escuelas y alrededor de los fogones.


Todo resultó bastante más fácil de lo esperado. Y todo fue fácil por la disposición de todas las personas, tanto del grupo como voluntarios y usuarios.
 En este apartado y para hacer justicia, tengo que detenerme y comentar la magnífica labor y cooperación que nos brindaron ese grupo de jóvenes pertenecientes a la Hermandad del Refugio y Flagelación y de los que nos sentimos tremendamente orgullosos. Dos de ellos ya son de manera formal, miembros del grupo parroquial de Cáritas. Muy interesante y conveniente puede resultar estrechar lazos entre los diferentes movimientos de la parroquia.
 



La mañana amenazaba lluvia, pero eso no menguaba la ilusión y las ganas que teníamos de que todo saliera bien. Y todo salió bien.

 
Habíamos preparado dos sofritos, una paellera con su carne, sus pimientos asados, unos colorados y verdes otros, sus ajos, su vino blanco y su oloroso, y sus nada despreciables nueve kilos de arroz. La otra paellera estaba repleta de solidaridad, de ganas de sonreír y pasarlo bien, de desear que los tres subgrupos se fundieran en uno, de conocernos más y mejor, de escuchar con atención a quien tienes a tu lado, de ser feliz y de hacer feliz.

 Y todo salió bien. Estuvimos muchos. Setenta, ochenta, muchos y bien avenidos. Hubo bastantes familias completas. Que alegría ver tres generaciones de una misma familia. Y todo salió bien y todos estaban contentos.
A mediodía paró la lluvia para permitir que los pequeños se divirtiesen  jugando tan alegremente en el patio, con sus caras pintadas y sus corazones contentos y alegres.

 Y todo salió bien. Y llegamos a los postres. Y empezaron los cantos y las palmas, y la gente estaba contenta, muy contenta.


Me gustaría explicar pero no sé, como bailaban los niños, y como hacían palmas. Seré un ignorante del cante y del baile flamenco, pero como lo sentí lo digo: artistas, me parecieron verdaderos artistas de esos que triunfan por los teatros. Qué bien bailan.

Que buena idea tuvo nuestro párroco. Y todo salió bien. Quedamos para el año que viene.
José Manuel Ruíz López
Grupo Cáritas Parroquial
Santa Ana - Guadix.

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