jueves, 9 de abril de 2020

De nuestro párroco D. Juan Sáez


Cuando suenen las campanas esta tarde al tiempo que se canta el “Gloria” habrá terminado la Cuaresma y comenzado el TRIDUO PASCUAL. Lo que representa el domingo para la semana, representa el TRIDUO para todo el año litúrgico.

La Pasión y Resurrección del Señor se conmemora desde la Misa de esta tarde “Misa de la cena del Señor”, hasta las Vísperas del Domingo de Resurrección. Este PASO del Señor de este mundo al Padre, se celebra inseparablemente, como si se tratase de Un SOLO DÍA. De hecho la Misa del Triduo es la de la  Vigilia Pascual.

Para celebrar este PASO del Señor la Iglesia observa desde la antigüedad el SAGRADO AYUNO DE LA PASCUA, el Viernes y el Sábado, para romperlo en la Vigilia Pascual. No es un ayuno de penitencia, sino un ayuno celebrativo. Como se conmemora la muerte del Señor ayunando, se festeja su Resurrección comiendo. Comiendo su cuerpo y sangre en la Eucaristía de la Vigilia.  

La Misa de esta tarde, Jueves Santo, se ha llenado de grandes motivos, la Institución de la Eucaristía, la institución del Sacerdocio, el Mandamiento Nuevo...pero sobre todo, la Misa de la Cena del Señor, que no tiene la significación de la de la Vigilia, es el Pórtico del Triduo, el Gesto de la Entrega Plena que consumará en la cruz por nosotros.

Desde luego el Jueves Santo contempla el gran regalo  de la Eucaristía de la que nos vemos privados esta Semana Santa. Que el deseo de recibirla nos ayude a valorarla más.

Vuestro párroco, Juan Sáez.

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